martes, 14 de enero de 2014

Semana 15: Dispersión

Concéntrate

Continuamos, una semana más, con nuestra particular dieta, La dieta espiritual de Francesc Miralles. Hoy le toca el turno a la dispersión, un mal muy de nuestro tiempo y que, desde mi punto de vista, entronca directamente con la procrastinación. 

No sé si a vosotros os ocurre, pero yo noto como cada vez me cuesta más concentrarme. No os confundáis, siempre he sido muy de soñar despierta, de pasarme horas (y más horas) imaginando vidas paralelas que, si no eran perfectas, al menos eran más satisfactorias. Sin embargo, eso ha ido a peor, y ahora eso de estar una hora entera estudiando o leyendo, sin mirar el mail o atender a algún mensaje de móvil se ha convertido en tarea imposible.

Y sí, lo sé, a ti te pasa lo mismo. 

El problema real no es que estemos mirando a las musarañas y pensando en fanfic otras cosas. El problema es que tenemos acceso a millones y millones de nuevas maneras de perder el tiempo. ¡Culpemos a Internet! Tenemos acceso a millones de sitios de Internet, a miles de tweets, a cientos de actualizaciones de Facebook de nuestros amigos. Y claro, esa sobrecarga de información hace que nos cueste más concentrarnos.

No te preocupes, de verdad. No llores. A todos nos ha pasado alguna vez. 

A mí me ha pasado hace dos minutos, sin ir más lejos.

Es cierto que no estoy en mi mejor momento, y la concentración en este instante brilla por su ausencia en mi vida. Curiosamente, al ser un problema emocional-sentimental, he vuelto a mis musarañas. Nada de Twitter, Facebook, o A ver si veo alguna foto nueva de Rory McCann. En este caso, me temo que el problema está en mi mente, y sí, es un problema gordo.

Para el problema de la dispersión, este capítulo nos propone el Mindfulness, también conocido como atención plena. El mindfulness es todo lo contrario a soñar despiertos. Y es difícil, oigan. Yo no sé la vuestra, pero mi mente no para. No digo que esté pensando en cómo refutar hipótesis sobre geometría no euclidiana. Ni mucho menos. Pero cuando me pongo a fregar los platos, a quitar el polvo o a prepararme un batido mi mente suele estar vagando por ahí.

A veces, mi mente vaga incluso cuando estoy escribiendo, o viendo una película, o haciendo uno de esos millones de cursos gratuitos que hay por Internet. No suelen ser cosas importantes, bueno, ahora mismo sí, pero ya os digo que es un momento muy delicado. 

El mindfulness, por el contrario, nos propone dedicar toda nuestra atención a lo que estemos haciendo en este momento. Escribir un post, fregar el suelo, ver una capítulo de una serie... Concentrarnos en lo que estemos haciendo en ese momento y no divagar más de lo necesario. No sé a vosotros, pero a mí me resulta muy difícil... 

Dejando de lado  los supuestos beneficios para el cerebro (?), la principal ventaja que le veo al mindfulness es que tardas (o al menos deberías) mucho menos tiempo en hacer las cosas que debes hacer y así te queda mucho más tiempo para lo que de verdad quieres hacer. Si tengo que escribir un post y paro cada cinco minutos para buscar fotos de buenorros información no relacionada, es evidente que voy a tardar más en terminarlo. En vez de, no sé, pongamos media hora, voy a tardar una hora entera. Es decir, en el mismo tiempo podría escribir dos artículos. O escribir uno y pasar la siguiente media hora haciendo algo que también tenga que hacer, como contestar mails. 

O para lo que vosotros queráis, vaya. 

Concentrarse en lo que estamos haciendo en un momento concreto tiene sus ventajas, no voy a ser yo quién lo niegue. Y sí, mucho mejor tener Facebook, Twitter, Gmail y todo lo demás cerrado mientras estamos trabajando. Ojo. Lo mismo digo para cuando estamos contestando mails y a la vez estamos mirando las estadísticas del blog...

El caso es que me esfuerzo. Aunque no lo parezca, aunque os de la sensación totalmente contraria, me estoy esforzando muchísimo en centrarme y no estar tan dispersa. Así, me obligo a escribir, a leer, a estudiar, a ver películas, series o lo que sea, y todo por no estar dándole vueltas en la cabeza a un tema que, por desgracia, está demasiado presente en mi mente como para poder olvidarme totalmente de él.  

Para la semana que viene nos toca la hipersensibilidad, o lo que es lo mismo, un capítulo enterito dedicado a la susceptibilidad. Y es que a veces nos sentimos mal por las cosas más tontas... Los deberes para la siguiente semana son los siguientes:

1. La misión de esta semana es no ofenderte por la actitud de nadie a no ser que se destape un conflicto de importancia.

2. Dejarás de interpretar lo que los demás creen que opinan de ti para prestar atención sólo a los hechos relevantes: palabras y hechos.

3. Evita en lo posible a aquellas personas que tienen la habilidad de sacarte de tus casillas. 

Y vosotros... ¿Cómo lo hacéis para evitar estar tan dispersos? ¿Cómo conseguís focalizar? 

lunes, 13 de enero de 2014

El secreto para escribir un best seller ¡Ahora con más fórmulas!

Está calculando las probabilidades de éxito de tu novela
No es que este tipo de noticias sean una novedad. Ni mucho menos. Es raro el día que no encontramos artículos prometiendo enseñarte todos los secretos para conseguir aquello que deseas, algunos más fiables que otros. Desde cómo preparar una paella perfecta o cómo ser el más ligón de tu clase de 2º de ESO. Por supuesto, la literatura no se queda atrás y no es raro encontrar de vez en cuando artículos que te ofrecen la fórmula casi exacta para escribir una novela de éxito.

No, este no es uno de esos artículos.

La noticia viene porque unos científicos de la Universidad Stony Brook de Nueva York (no... yo tampoco la había oído en mi vida) han dado con un algoritmo que permitiría en un 84% predecir un éxito literario. Toma ya. El método utilizado se llama estilometría estadística, y analiza con métodos matemáticos el uso de las palabras y la gramática.

Sí, yo me he quedado igual.

El artículo salió el pasado jueves en el Daily Telegraph y aquí estamos todos como locos contando palabras e intentando convertirnos en el nuevo Dan Brown o Stephenie Meyer, porque sí, todos queremos escribir obras maestras, pero lo de recibir millones en tu cuenta bancaria todos los meses tampoco está tan mal. ¿Cómo conseguirlo? Los lumbreras estos nos dan una serie de pautas.

Nos dicen (y os aseguro que no se sonrojan lo más mínimo al hacerlo) que son factores como el interés, la novedad, cuánto enganche la historia o el estilo de escritura lo que determina su éxito. Y digo yo que para decirme eso no me hacen falta las matemáticas.

De hecho, no me hacen falta para nada, vivo muy bien sin ellas, gracias.

Como han analizado unas ochocientas obras, desde grandes éxitos de la literatura hasta los bajos fondos de Amazon, se supone que algo en claro habrán sacado sobre lo que NO hay que hacer. Si nos fijamos sólo en factores léxicos nos dicen que las obras que menos éxito han tenido suelen utilizar más verbos y adverbios que los best sellers. Esto no es nuevo, todos conocemos las sabias palabras de Stephen King:

El camino al infierno está pavimentado con adverbios.

Y a él no parece haberle ido nada mal... En cualquier caso, los propios científicos aseguran que hay un margen de error para eso que llamamos suerte y que a veces nos da una buena sorpresa (y a los editores también, claro). Me imagino que para obtener todos los datos y ahondar en el tema tendríamos que leer el informe completo, y luego comenzar a seguir los consejos al pie de la letra, y nunca mejor dicho.

O no. Podríamos pasar olímpicamente de este tipo de artículos y seguir escribiendo como nos salga del alma, porque, total, eso de las reglas nunca ha ido con nosotros, y nos gusta mucho, muchísimo más ir a la aventura, y pelearnos luego con agentes y editoriales que se atreven a decirnos que nuestros libros no son lo suficientemente buenos para ellos, y acabar llorando en el sofá agarrados a una almohada.

Es que somos gente muy valiente. 

viernes, 10 de enero de 2014

Murakami Festival ¿Es la literatura el nuevo rock?

Psicodelia Rock Cool Author

Veía hace unos días, en ese patio de vecinas mañanero que es Twitter, que mañana sábado 11 de Enero se celebra en Ámsterdam el Murakami Festival, y la verdad es que me he quedado un poco descolocada. Y mirad que últimamente me están dando cada noticia que es hasta complicado sorprenderme. Pues bueno, lo han conseguido, qué se le va a hacer.

Y es que, sinceramente, con ese título, esperaba algo más. El Murakami Festival es y no es a la vez una oda de amor al escritor japonés. Es, sobre todo, una fiesta para reunir a todos sus devotos lectores alrededor de la publicación de su último libro, Los años de peregrinación del chico sin color. En España se puso a la venta el pasado Octubre, pero es justo ahora cuando se publica en Holanda.

¡Soy superfamoso!
El Murakami Festival es, ni más ni menos, que un gigantesco club de lectura dedicado a su último libro. Digo ni más ni menos porque con ese título grandilocuente uno esperaría, ya no sólo la presencia del autor, también, no sé, alguna que otra charla, o conferencia o algo más que gente leyendo un libro que va a salir a la venta al día siguiente.

No me malinterpretéis. No tengo nada en contra de los clubs de lectura. Muy al contrario, creo que es genial poder compartir tus opiniones con otros lectores, pero en fin, es sólo que me esperaba algo más de un evento que se publicita casi como un acto de amor desesperado por un autor concreto.

Lo que me lleva al segundo punto de mi pensamiento, por lo natural vago y difuso. Veo cada vez más este tipo de eventos y/o celebraciones alrededor de autores que son auténticos ídolos de masas. Creo que Neil Gaiman es el paradigma del autor que se comporta como una estrella de rock. Se prodiga en actos públicos (de pago, por supuesto) y no pestañea en vender su imagen al más puro estilo Mario Vaquerizo.

Soy tan famoso que hasta salgo en Los Simpsons

Ojo, me encanta Neil Gaiman como escritor. Lo de su faceta pública ya es otro tema, pero si la gente paga y le hace ilusión no voy a ser yo la que lo critique. No hace nada malo, al fin y al cabo. Todos somos libres y bla bla bla...

El caso es que veo que cada vez más escritores cruzan ese tenue frontera que hay entre la sana autopromoción y status casi místico de estrella literaria. No me parece mal. Creo. De hecho, creo que me resulta hasta gracioso, pero a la vez también me resulta extraño. No sé si es que yo estoy tan metida en el mundillo que no me doy cuenta de muchas cosas pero... ¿realmente se han convertido los autores en las nuevas estrellas del rock? ¿o es algo puntual y que, en realidad, a nadie más que  a cuatro frikis le importa?

Tengo serias dudas, la verdad.

miércoles, 8 de enero de 2014

Por un 2014 muy literario... ¡Calendarios para escritores de Literautas!

Tu calendario IMPRESCINDIBLE para este año

Tenemos un año nuevo por delante. Limpito, a estrenar. Va a sonar a perogrullada, pero un año tiene muchos días, y ocurren muchas, muchas cosas. Algunas nos ponen una sonrisa en la cara y otras nos dejan hundidos en la miseria emocional. En mi caso, 2013 podía haber si un muy buen año, pero en los dos últimos meses la cosa se torció de una manera espantosa.

No os doy la brasa porque sí, no os creáis. Todo este rollo va para deciros que hay cosas que puedes controlar y cosas que no. Y aunque os parezca, again, una perogrullada, es algo que con mi alma de Reina del Drama  me ha costado entender. Como hay cosas que me hacen infeliz pero no puedo controlar, estoy poniendo todo mi esfuerzo en las cosas que SÍ puedo controlar y además me hacen feliz.

Escribir es una de ellas. Para el blog, relatos cortos, novelas interminables o fanfic absurdo. Me gusta escribir, y aspiro a escribir más y mejor cada día. Y para ello os traigo un regalito que no, no lo he hecho yo, si no los geniales amigos de Literautas: Calendarios para un 2014 lleno de literatura. 

Estos calendarios para escritores son de esas cosas que no te esperas y te alegran el día. Son totalmente GRATIS y nos ayudan no sólo a saber el día en el que vivimos (muy útil en mi caso, que vivo apenas sin referencias externas), también a organizarte mejor a la hora de escribir. Y eso, gente, NUNCA está de más.

Tienen disponibles dos modelos diferentes, un calendario de pared y otro de mesa, que podéis descargaros en su versión con o sin las fechas de su taller literario gratuito (muy recomendable también), con un diseño limpio y con citas sobre el arte de escribir. Además, este año tienen un Planificador mensual que me vuelve loca, pero loca de verdad, en el que podremos apuntar nuestros objetivos semanales y ver si nos portamos bien o merecemos algún que otro castigo...

En resumen, unos calendarios realmente molones y lo mejor de todo, muy útiles, y además gratis. Mejor imposible. Estoy segurísima de que me van a resultar de gran ayuda en este año que empezamos. Un año que, al margen de todo lo demás, espero que esté lleno de mucha y muy buena literatura.

¡Gracias, chicos! 

martes, 7 de enero de 2014

Semana 14: El Miedo

Esto sí que da MIEDO
Vuelta a casa. No, no acabo de volver, eso fue hace poco más de un mes. Sin embargo, con todo el lío de las fiestas por medio, es ahora cuando empiezo a ponerme al día con mis asuntos pendientes. Y uno de estos asuntos muy pendientes es, sin ninguna duda, continuar con el repaso semanal a La dieta espiritual de Francesc Miralles. Más de ocho meses han pasado desde el último capítulo, pero nunca es tarde para retomarlo donde lo dejamos.

Y lo dejamos, precisamente, en el polémico tema del Miedo.

Tengo que confesaros que soy una persona miedosa. No a las cosas físicas, lo mío es más mental que otra cosa. No me dan miedo los animales, ni las enfermedades. No me da miedo la muerte, aunque sí me asusta el dolor físico, pero no es algo en lo que piense muy a menudo. Me gustan las historias de terror, y puedo dormir sola en casas en medio de la nada sin que se me altere el pulso.

No, bizcochitos míos, lo mío es más complicado. Y, a la vez, tremendamente común. A mí me da miedo lo desconocido, las situaciones en las que toda  tu vida, tal y como la conocías hasta ese momento, tal y como esperabas que continuara, da un vuelco.

De repente tienes que enfrentarte a un montón de cosas, de pequeñas situaciones que creías que tenías controladas pero que al final resulta que no lo están tanto. Me da miedo el futuro, esa es la verdad, a no encontrar un trabajo, a no estar con la persona que quiero, a no poder hacer mucho (o en algunos casos nada) por conseguir lo que de verdad quiero.

Porque, amigos, la mayoría de las veces el miedo va a unido a la pérdida. A perder el trabajo, a perder a la pareja, a perder tu casa, la forma de vida a la que estás acostumbrado... Digan lo que digan es difícil enfrentarse a esos miedos, aunque la mayoría de las veces hay que hacerlo.

Hay que distinguir, son embargo, entre el miedo que sentimos cuando nos anticipamos a algo y el miedo que sentimos cuando lo peor que nos temíamos ha ocurrido. Ejemplo práctico: tengo miedo de perder mi trabajo, porque en mi empresa ya han despedido a varias personas y puedo ser la siguiente VS me acaban de despedir de mi trabajo y no tengo ni idea de cómo lo voy a hacer para pagar la hipoteca.  El primero podemos intentar evitarlo y no pensar demasiado en ello; el segundo... bueno, creo que es bastante natural, aunque estoy de acuerdo en que no lleva a nada.

Mi situación personal es ahora mismo muy distinta a la que era hace tres meses, por varios motivos, y, sinceramente, tengo miedo. Bien es cierto que, para lo que realmente me preocupa no puedo hacer nada, porque no depende de mí, pero aún así no puedo evitarlo. Sí, lo sé, es estúpido y muy absurdo preocuparme por algo si no puedo hacer nada para solucionarlo, pero qué queréis que os diga, yo soy así... 

Os puedo asegurar que hago un esfuerzo consciente por no tener tanto miedo, especialmente a cosas que yo no puedo cambiar. Respiro hondo, leo libros, escribo, veo series o películas y, en general, intento desplazar de mi mente la preocupación. La mayor parte del tiempo lo consigo, pero hay veces que fracaso estrepitosamente... ¿algún consejo?

Como siempre, tenemos deberes para la semana que viene, no os creáis que por ser el primer día de la vuelta al cole os ibais a librar. El tema de la semana que viene es muy, pero que muy interesante: La dispersión.

1. A partir de hoy mismo, establecerás unos horarios de desconexión de teléfono, mensajes, correos electrónicos y redes sociales. Como muy tarde, una hora después de haber llegado a casa debes apagar estos aparatos que reclaman tu atención, y no los conectarás hasta la mañana siguiente.

2. Evita por encima de todo llevarte a la cama el smartphone, la tablet o el ordenador portátil.

3. Mientras trabajes, mantén apagado Facebook, Twitter y cualquier otra red social que distraiga tu atención, a no ser que forme parte de tu tarea. No atiendas tampoco a los mensajes de WhatsApp.

4. Para responder cualquier mensaje personal, reserva dos momentos al día (por ejemplo, a la hora del desayuno y al llegar a casa) y evita estar alerta el resto del tiempo. 

Y vosotros... ¿a qué le tenéis miedo? 

viernes, 3 de enero de 2014

Mi carta a los Reyes Magos 2013

He sido buena, pero no TANTO

Sé que voy un poco justa, y que esto lo debería haber publicado hace, como mínimo, un par de semanas, para que os diera tiempo a prepararos y tal. Como no lo he hecho, y ya sabéis como soy y me queréis igualmente, vais a tener que daros prisa...

Y así, sin más, procedo con mi lista de regalos que me gustaría encontrarme a los pies de la cama la mañana del día 6. La mayoría son absurdos y/o inútiles, pero no es algo que a estas alturas os sorprenda...


Paleta de ojos The Essentials de Clarins.

La necesito. Bueno, no, en realidad no la necesito, pero esta paleta de sombra de ojos me tiene loca desde que la vi. Que en realidad ya tengo esos colores (o muy parecidos) y tengo dos cajones que literalmente no puedo cerrar por la cantidad de juguetitos que acumulo pero NO IMPORTA. Es tan bonita... Además, los ingredientes son naturales y con su venta se favorece la reforestación en Brasil. 

No lo hagáis por mí, hacedlo por los pobre arbolitos... 

Kidle Fire HD 7" 

Esto sí que no lo necesito. O sea, no de no, pero reconozco que babeo un poco cada vez que lo veo. Ya tengo un iPad, un netbook, un portatil que funciona cuando quiere, y un e-Reader Kindle, de modo que necesario, lo que se dice necesario... pues no. También os digo que me ha sorprendido al mirar el precio buscando el link, porque hace cosa de un mes y algo estaba a 99 euros, aunque puede que fuera la generación anterior, ya no os lo puedo asegurar...

Móvil

Por desgracia, esto sí que lo necesito. El mío, un Galaxy mini, ha pasado de tener sus malos días a ser francamente insoportable. Va tirando, más o menos, pero en breve va a ser reemplazado y él lo sabe... Por pedir, podéis regalarme el iPhone rosa, que es una monada y ¡es rosa! Eso sí, el precio es bastante prohibitivo...

The Literary Gift Company

Cualquier cosa de esta tienda. Y cuando digo cualquier cosa es, literalmente, que podéis comprar lo que sea que me va a gustar seguro... 

Especial de Navidad de Sephora

Ah, aquí tenemos un problema... Sephora saca cada año una edición especial de sus geles para Navidad, y resulta que las tengo todas, o casi... ¿El problema? Que era mi ex quien me lo regalaba y era ya una especie de tradición. En fin, qué se le va a hacer, son malas fechas...

Zapatos 'Claremont' de Sebago

Tampoco son una necesidad pero os digo, sin ningún tipo de duda, que los amo y adoro. No pueden ser más bonitos... Me vienen bien en cualquier color, pero me gustan especialmente los Cinnamon ;)

Trapitos de Modcloth

No sé si la conocéis, pero esta página tiene la colección de trapitos más bonita que he visto en mucho tiempo, además de un montón de chorradas cuquis de esas de las que te enamoras en la tienda y luego acaban cogiendo polvo en el escritorio. ¿Una pista? Prefiero vestidos a tops y faldas. De nada. 

Libros & Té

Creo que no hay mucho más que añadir... ¿verdad?

Fanfic

Porque me queréis mucho pero no tenéis dinero. No importa. El fanfic puede solucionarte el apuro. Cualquier cosa con Severus Snape, Sandor Clegane y (sigh) Tig Trager me vale. Si son con sus respectivas marysues, tendréis puntos extra de amor. 


Y ya está. Os prometo que he sido buena, muy muy buena... 

viernes, 27 de diciembre de 2013

Repasando los propósitos para este año ¿Objetivo cumplido?

Si no has deseado hacer esto alguna vez largo de aquí...
Como os dije hace poco más de un año, 2013 iba a ser el primer año en toda mi vida en el que hacía eso de los Propósitos de Año Nuevo. Sí, niños y niñas, a mi edad y nunca me lo había planteado, ya veis qué cosas. El caso es que al 2013 está a punto de agotársele las pilas, y no me queda más remedio que hacer balance y ver cómo han ido los propósitos.

Oh, yeah.

Aquí tenéis el link al post original, por si queréis refrescar vuestra memoria antes de entrar en faena.

Mi primer propósito era Levantarme temprano. Nunca he sido especialmente madrugadora, mi idilio con la almohada, el nórdico y la bolsa de agua caliente siempre ha sido un secreto a voces, pero es cierto que el año pasado, por diversas razones, el tema se fue de las manos y me levantaba tardísimo todos los días sin excepción. A pesar que el horario de trabajo en Sofía ha sido cuestión de mofa y/o envidia entre amigos y otros voluntarios, tengo que decir que SÍ he cumplido este objetivo. Ha tenido mucho que ver el hecho de que en Bulgaria amanezca mucho más temprano y no tuviera cortinas, ejem, pero la realidad es que ahora estoy viviendo el reverso tenebroso. Ahora mismo es raro que me despierte más tarde de las siete o siete y media, y si me quedo en la cama es porque no tengo trabajo está muy oscuro y hace frío...

El segundo propósito que me hice fue Estudiar inglés y aquí vamos a decir que ha sido un NO bien grande. Es decir, he hablado muuucho en inglés, me he pasado seis meses en los Balcanes sin saber algo más que cuatro frases manidas en búlgaro, y, bueno, ya sabéis que tengo incontinencia verbal. Pero estudiar, lo que se dice estudiar, pues como que no. Y lo más cerca que he estado de una gramática ha sido cambiando los libros de sitio en la biblioteca así que este vamos a verlo de nuevo dentro de poco...

Llevar la agenda al día era el tercer propósito para este año, y de nuevo es un SÍ. Y es que no he tenido más remedio, la verdad, pero ya me he acostumbrado y qué queréis que os diga, siendo organizada se vive mucho mejor. Ah, si me lo hubieran dicho antes... No, esperad, ya me lo habían dicho, de modo que Si hubiera hecho caso antes...

El cuarto en la lista era Escribir más y aquí no estoy muy segura de cómo ha ido la cosa. Evidentemente, no es que me haya matado a escribir, ni mucho menos, y es que los seis meses búlgaros han tenido parte de culpa, aunque lo cierto es que podría haber escrito mucho más, y no lo he hecho. Por otra parte, es un hecho que he escrito bastante más que en 2012. Escribí cuarenta mil palabras más de Tres Tierras Tristes, un montón de ff absurdo y de muy variado pelaje, y también terminé el NaNo de este año (a pesar de las condiciones adversas). En resumen: mejor que 2012, pero espero que peor que el 2014.

El último propósito de la lista era Mantener el blog, y de nuevo no sé muy bien qué responder. Os hablaba de publicar un par de veces por semanas (o tres, en mis delirios más locos) y aunque no lo he logrado, ha sido por muy poco, según veo en el recuento total de posts. El tiempo, los compromisos o la simple pereza ha hecho que no escribiera tanto como quería, pero tampoco ha sido un abandono total, de modo que me muestro moderadamente contenta con el resultado ;)

Cinco eran mis grandes propósitos, además de un montón de pequeñas cosas que, si os digo la verdad, han pasado sin pena ni gloria. En general, estoy contenta, aunque por supuesto siempre se puede mejorar. En breve tendréis en vuestras pantallas los propósitos para el año nuevo, que le he pillado el gusto a esto ;)

martes, 17 de diciembre de 2013

Heroínas románticas de nuestro tiempo: Emma Thompson en 'Love Actually'

No tengo palabras

Este año me he perdido la reposición navideña de Love Actually. Estaba aún en Bulgaria cuando los programadores de televisión, sin tener en cuenta mis sentimientos, decidieron ponerla. No la tengo en dvd (y la verdad, no alcanzo a comprender la razón) y tampoco estoy segura de que en mi caótico estado mental sea muy recomendable verla, pero el caso es que se me ha quedado la espinita clavada.

Sin embargo, no estoy aquí para hablaros de ese clásico de nuestro tiempo. Hay que reconocer que la película va perdiendo fuelle conforme avanza y que muchas conclusiones son, bueno, vamos a dejarlo en facilonas. Y aún así, tiene algo que nos encanta, que nos hace verla una y otra vez a pesar de todo. 

Estoy aquí para hablaros de Emma Thompson. Concretamente, de Emma Thompson llorando mientras escucha a Joni Mitchell después de descubrir que su marido la engaña con otra. Me partió el corazón cuando vi la película en el cine y me lo sigue partiendo cada vez que la veo.

Al parecer, no soy la única. Hace unos días vi este tuit y comprobé que no, que no soy la única damnificada.

Creía que yo era la rara, pero no

Emma Thompson me mola desde siempre. Bueno, no desde siempre. Desde que vi Mucho ruido y pocas nueces y me enamoré del que entonces era su marido, Kenneth Branagh. Me sabía mal, ojo, y la tía molaba, de modo que, con mis tiernos once años pensé Bueno, qué más da, vamos a hacernos muy muy fan de ella también. 

Y en esa estábamos. Muy fan de Emma, y encima la ves sufriendo porque un guapísimo Alan Rickman (alguien tenía que decirlo) la engaña con otra, pues más fan todavía. Se me hace un nudo en la garganta cada vez que la recuerdo limpiándose las lágrimas y saliendo con una sonrisa, porque es una entereza que yo no tengo.

Emma Thompson llorando mientras escucha a Joni Mitchell se ha convertido en el paradigma romántico de nuestro tiempo. Una heroína trágica, clásica, y a la vez moderna. Emma pone cara (y lágrimas) a todos esos sentimientos de desesperación y fatalidad que nos invaden cuando algo así ocurre. 

Hay otras muchas heroínas románticas de nuestro tiempo, pero en estos días mi corazón está con Emma.