lunes, 30 de junio de 2014

¡Nos vamos de campamento literario! ¡Camp NaNoWriMo, allá vamos!

Pues yo necesito más luz para escribir con comodidad

Junio se termina y empieza el verano. Que sí, que ya llevamos unos cuantos días con la mosca detrás de la oreja, por eso de las altas temperaturas y tal, pero para mí el verano siempre empieza justo cuando termina la feria de mi ciudad, y eso, pequeñines míos, fue el pasado sábado. Ahora toca prepararnos para esta estación, algo que me exige mucha concentración y fuerza de voluntad porque, por si no lo sabéis, el verano NO me gusta.

Menos mal que para aliviar un poco el calor sofocante están los campamentos. A mí me encantan los campamentos de verano, quizás porque tengo una imagen un poco idílica de ellos Y si es un campamento literario ya me muero de amor. Por desgracia, no todos somos lo suficientemente ricos como para pasarnos el verano en un retiro literario en, no sé, pongamos Laponia. O Madagascar. O París. No somos ricos, pero seguimos teniendo acceso a internet (al menos de momento), así que podemos irnos de campamento literario... desde casa.

Esto es precisamente lo que nos ofrece Camp NaNoWriMo, esta iniciativa tan curiosa de la que ya os he hablado un millón de veces y nunca, NUNCA, me canso de contaros. Spread the love, baby. El funcionamiento no puede ser más sencillo y consiste en darse de alta en la página (es gratuita, no os asustéis), aunque si tenéis cuenta en la web de NaNoWriMo podéis entrar con ella directamente; elegir cuantas palabras quieres escribir durante este mes de Julio y ponerte manos a la obra desde el día 1.

Más fácil imposible, gente.

Como veis, funciona exactamente igual que el NaNo, con la única diferencia que tú eliges la cantidad de palabras que vas a escribir. Con un mínimo de 10.000 palabras la decisión es toda tuya. Y, como decía aquel, debes elegir sabiamente...

POR SUPUESTO, este Julio también me voy a animar, porque yo soy así de loca y campechana, y porque quiero terminar la novela que empecé en el NaNo en Noviembre. Me he puesto 25000 palabras y he logrado convencer a Laia de que participe conmigo, porque le presión es menor cuando se comparte, o eso dicen.

Camp NaNoWriMo es el campamento de los escritores pobres y, como se suele decir, al menos te diviertes... ¿Alguien más se viene de campamento? 


jueves, 5 de junio de 2014

5 señales de que aún estoy en la edad del pavo

¡¡No soy la única!!


Me lo dijo mi hermana mientras comíamos juntas el otro día. Me dijo que aún no había superado la edad del pavo y sonó básicamente así:

Aún no has superado la edad del pavo.

A mí me salió la risita tonta, y le dije que no, qué dices, yo no tengo pavo, para nada. Pero claro, después llegué a casa, me puse a pensar en lo que me había dicho (porque yo soy muy de pensar las cosas que me dicen) y me di cuenta de que sí, es posible que una parte de mí se haya quedado en los trece años y reconocí cinco señales indiscutibles de que aún sigo siendo un poco adolescente.



Estoy en la parra


Es la primera señal, inequívoca. Puedo echarle la culpa a mi mundo interior, que es muy rico y prodigioso, pero lo cierto es que la mayoría del tiempo vivo en mi cabeza. Si me ves por la calle y no te saludo no te lo tomes a mal. Mejor párame y hazme saber que estás ahí, porque de lo contrario es muy posible que siga andando hasta que llegue a mi destino, sin haber reparado en absolutamente nada de lo que hay a mi alrededor.


Ya lo he dicho alguna vez, pero mi capacidad de abstracción es muy muy MUY alta, lo que hace que pase más tiempo en Sarahlandia que en cualquier otro lugar del mundo...



Sigo enamorada de mi amor de instituto


Sigh *_* 
A la gente se le suele pasar el crush de adolescencia con el correr de los años. Es más, la gran mayoría miráis al objeto de vuestro amor y devoción por aquella época y pensáis ¿Pero en qué estaba pensando?


Yo no. Yo sigo enamorada igual que el primer día. Lo veo y suspiro, y sé que mi amor por él permanecerá fiel e incorruptible para siempre. Porque es amor de verdad, del bueno, del imaginario, y ay amigos, ese sí que dura toda la vida...

Tengo pendiente contaros en un post cómo conocí a vuestro padre Kenneth Branagh, El que es y será siempre rey de mi corazón. Ay.



Creo en el amor romántico


Este es uno de los síntomas más claros de que sigo anclada en un punto impreciso entre los doce y los dieciséis años, porque con mi edad y mi mala experiencia debería ser un poquitín más cínica y olvidarme de amores románticos para toda la vida.


Pero no. Yo sigo. Insisto. Y así me va, pero... ¿quién no se ha sentido un poco Jane Eyre alguna vez en la vida?

Pues eso.



Risitas tontas ante chistes tontos

¿Hay algo que defina la edad del pavo mejor que un montón de risitas tontas? Yo creo que no, y  mi facilidad para reírme tontamente de cosas muy tontas es otra de esas cosas que me da pistas de que puede, es posible, que no haya dejado la edad del pavo atrás. Las últimas risas tontas han sido con mi hermana (sí, es casi omnipresente en mi vida en estos tiempos) y un juego estúpido que nos inventamos por wasap, pero en cualquier caso, no es difícil verme soltando risitas e hipidos ante cualquier vídeo idiota...


Que no, que me da mucha vergüenza... jijijiji 



Vergüenza crónica

Y este, niños y niñas, es el síntoma definitivo. El no, hazlo tú, que a mí me da vergüenza es de esas frases que aquellos estan estamos en la edad del pavo repetimos sin parar. Reconozco que yo voy por rachas, y con mi incontinencia verbal nadie pensaría que soy vergonzosa, pero lo soy y mucho, pero sólo a veces.

¿Que no lo entiendes? Pues yo tampoco pero, pensándolo bien... ¿quién entiende a un adolescente? 

martes, 3 de junio de 2014

Los cinco PEORES títulos de libros de la Historia

Nos gustan las listas. Nos gustan los datos medibles y cuantificables, y si vemos una lista allá que vamos de cabeza. Hoy os traigo una lista muy particular, un ranking de los cinco peores títulos de libros de la Historia. Un WTF? detrás de otro, porque, amigos, la gente tiene mucha imaginación y normalmente la utiliza para el mal. Cinco títulos para pensar y, sobre todo, echarse unas risas, porque bien lo merecen. 

Este ranking no lo he hecho yo. Que va. Se lo he copiado vilmente a Juan Gómez-Jurado, un escritor guapetón y muy majo que ha decido compartirlo con todos nosotros a través de su Twitter. Gracias, cari. Reírse siempre viene bien, y si es a costa de unos libros, mucho mejor.

Allá vamos...

En el puesto número 5:

Mommy Drinks because you're bad



En el puesto número 4:

What's your poo telling you?





En el puesto número 3:

Images you should not masturbate to



En el puesto número 2:

Games you can play with your pussy



Y el flamante ganador, el número 1:

The Missionary Position. Mother Teresa in Theory and Practice




Grandes títulos para, sin duda, grandes historias. Tengo uno guardado, que no es escatológico pero sí es de los mejores títulos que he visto EN MI VIDA. Le hice la foto en la Sofia City Library, y si os portáis bien os lo enseñaré algún día. 

¿Algún título horrendo para añadir a la colección?

viernes, 9 de mayo de 2014

Escritores que no escriben... ¿es posible?

Escritor es el que escribe... más o menos... 

Conocí este libro y a este autor bastante antes de que aterrizara en España. No es que sea un poco bruja (a veces sí, todos tenemos malos momentos), es que resulta que mi cuñado tiene un amigo que es amigo de Romain Puértolas, el autor de El increíble viaje del faquir que se quedó atrapado en un armario de Ikea.

Parece un chiste, pero no lo es. Ni lo de mi cuñado, ni lo del título. 

El caso es que el libro en cuestión llegaba a España a primeros de Marzo, y todos hemos visto los ejemplares amontonados en escaparates y mesas de novedades. En Francia, donde se publicó originalmente, ha sido todo un éxito de ventas. La verdad, desconozco si en nuestro país ha repetido el éxito, pero sí que es cierto que ha aparecido en bastantes medios.

Uno de ellos es la revista Grazia, una revista de esas que yo llamo cariñosamente de maris, y que compro cada vez que tengo efectivo en el bolsillo. Concretamente, en la revista de hace justo un mes podíamos leer una pequeña entrevista al autor. No me pareció gran cosa, la verdad sea dicha, pero me llamó muchísimo la atención que a la pregunta de ¿En cuanto tiempo escribiste la novela? su contestación fuera la siguiente:

En menos de tres semanas. Durante la hora del trayecto en tren al trabajo, me mandaba emails con ideas. No soy de los que se sientan a escribir. 

No sé vosotros, pero yo me quedé un poco pasmada. No voy a entrar en la calidad de la novela, porque no la he leído. Me parece fascinante que alguien escriba una novela en sólo tres semanas, será porque yo me veo totalmente incapaz de hacerlo.

Pero, sobre todo, lo que de verdad me dejó con la boca abierta fue la última frase: No soy de los que se sientan a escribir.  Imagino que esto es una metáfora, que hay algo que se me escapa, porque en serio que no puedo imaginarme a un escritor que, más tarde o más temprano, no tenga que sentarse a escribir.

Entendedme. Yo soy de las que se pasan años, AÑOS, hablando, imaginando y desbarrando sobre una novela que puede que escriba algún día. Es una fase maravillosa, y se la recomiendo a todo el mundo, pero, en algún momento, si quieres ver tu novela terminada (no hablo ni siquiera de publicación, ojo) forzosamente tienes que sentarte y escribir.

Por cojones, vaya.

Y entonces, ah mundo cruel, te das cuenta de que, por muy bonito que te pareciera en tu mente, por maravillosos que parecieran tus personajes en tu preciosa cabecita, hay que trabajar el texto. No hablo de pasarse las tardes buscando el epíteto perfecto, pero sí creo, desde mi humilde punto de vista, que hasta que no escribes, hasta que realmente te pones a ESCRIBIR, es cuando empieza el trabajo de verdad.

Igual estoy muy equivocada, no lo sé. Escritores del mundo, os agradecería vuestra más sincera opinión. Eso sí, los insultos mejor los dejamos para para otro día... 

jueves, 8 de mayo de 2014

El lujo nos hace más felices, o cómo conseguir 100 días de felicidad

Qué gran verdad...

Vuelvo de las vacaciones. Más o menos. No es que haya estado dos meses de vacaciones (ojalá), es que hace un mes que volví y sigo intentando ponerme al día. Leñe, hace cinco meses que volví a España y parece que aún no he terminado de aterrizar.

Pero no voy a hablar de eso. Hoy quiero hablaros de esta entrevista a Silvia Grijalba que leía ayer. En ella habla de su último libro, Tu me acostumbraste, novela que trata sobre el mal de amores en un entorno de lujo, por aquello de que los ricos también lloran. No es mi intención hablaros en profundidad de la novela, ya que no la he leído, pero si alguien quiere más información está publicada por Planeta. No he leído nada de esta autora, de hecho, creo que lo primero que leo suyo es esta entrevista, pero hay una declaración  que me ha llamado mucho la atención y me ha hecho pensar.


Esta novela va de gente que, a pesar de que no le va bien, se aferra a una vida lujosa y hedonista. Es una opción que puede parecer descerebrada, pero a veces el hedonismo te puede salvar de un estado terrorífico. Ese punto de frivolidad yo lo defiendo.

Y estoy de acuerdo. Puede que no de una manera literal, pero sí con la idea general. Primero deberíamos plantearnos qué es el lujo para nosotros. El lujo normalmente va asociado al precio, a un precio muy alto, se entiende, y ahí es donde no comulgo. Para mí el lujo, en su esencia, es la despreocupación. No preocuparte por el futuro, por llegar a fin de mes o por si se rozan esos zapatos que te han costado 150 euros. Ese es el lujo de verdad, y creo que es inaccesible para la mayoría de nosotros, pobre mortales.

Sin embargo, defiendo la idea del hedonismo, de rodearte de cosas bonitas y/o que te hagan sonreír, y esto, gente, muchas veces no tiene que ver con el dinero. Ojito, con mucho dinero podremos comprar muchas cosas bonitas que te hagan sonreír mucho, pero al final nos apañamos con lo que tenemos. 

Como Silvia Grijalba, defiendo ese punto de frivolidad que, creedme, es capaz de salvarte de estados mentales catastróficos. Os confieso sin pudor que algo tan pueril como pintarme las uñas de rosa brillante me ha alegrado (un poco, tampoco exageremos) la tarde. O una taza de té. O un libro. O ver un capítulo de Hannibal.

Y esto nos lleva a la segunda parte del post, y es que ayer resultó ser un día de descubrimientos. Además de la entrevista a Grijalba descubrí 100 Happy Days, y como ya sabéis que me encantan los retos le eché un vistazo.

Me encanta esta idea, gente.

Se trata de un reto en apariencia sencillo, pero que tiene un índice de abandono del 71%. ¿En qué consiste? Muy sencillo, se trata de buscar cada día algo que te haga feliz, no importa lo que sea, y hacerle una foto.  Durante cien días. Así de fácil. Y así de duro. La mayoría de la gente que abandona dice hacerlo por falta de tiempo, ya veremos qué pasa conmigo...

Sinceramente, me parece una buena idea para ver que, a pesar de todo, de lo mal que lo estemos pasando, de todo lo que lloramos, siempre, SIEMPRE, hay algo que nos saca una sonrisa. Seamos hedonistas, rodeemonos de cosas que nos gusten, de gente que nos haga sonreír.

Seamos felices. O, por lo menos, vamos a intentarlo. 

lunes, 10 de marzo de 2014

¡¡Vacaciones inesperadas!!

Haide Ciao
Es bonito cuando te sorprenden con unas vacaciones totalmente inesperadas... ¿verdad? Nos vemos a la vuelta.

Sed buenos ;)

miércoles, 5 de marzo de 2014

Reto de Escritura de Febrero: semana 4

Hacía mucho que no ponía un Keep Calm...


Antes de que digáis nada, ya lo sé.

LO SÉ.

Este post debería haberlo escrito y publicado el viernes 28 de Febrero, último viernes del mes y también el último de nuestro Reto de Escritura, pero os prometo que ha sido imposible, totalmente imposible. He estado bastante desconectada estos días porque, bueno, la vida real ha vuelto a ser mala conmigo. No voy a explayarme aquí, pero necesitaba unos días de desconexión total. En el momento en el que la salud empieza a resentirse llega el momento de parar, respirar hondo y plantearse ciertas cosas.

Estoy pasando por momentos difíciles, ya lo sabéis, y aunque cada día estoy más y más segura de que lo acabaré superando hay veces que sencillamente no puedo más. 

Creía que este reto de escritura me iba a venir bien para pensar en otras cosas, y sólo ha sido así en la tercera semana. Me cuesta muuuucho concentrarme, no sólo en la escritura, en cualquier cosa, y lo pasado este último fin de semana ha llegado justo en un momento en el que creía que estaba empezando a sentirme mejor. Ahora tengo la sensación de tener que empezar de cero otra vez y, ufff, cuesta...

Siento que el Reto haya resultado ser tan chofff. De verdad que no era lo que esperaba y tengo que trabajar en ello. En comenzar a separar lo puramente personal de lo 'laboral', por así decirlo, y que el hecho de que me llame mi ex novio para ponerme la vida patas arriba no afecte a lo que tengo que hacer, pero es un hecho que me ha afectado, y ahora me siento muy decepcionada conmigo misma. 

Espero de verdad que vosotros hayáis aprovechado la semana mejor que yo, y si habéis escrito sobre el reto y queréis compartir con los demás me encantará añadiros :) Sé que Maribel ha escrito sobre el tema, y si alguien más lo ha hecho, decídmelo porque de verdad que he andado con la cabeza loca y es bastante probable que se me haya pasado por completo...


No sabía si continuar con el Reto en Marzo, pero visto lo visto creo que va a ser mejor reservar fuerzas para el Camp Nanowrimo que empieza en Abril, e ir intentando centrarme, aunque sea un poco... En un par de semanas os contaré algo más de mis posibles proyectos para el Camp Nanowrimo de este año, pero podéis echarle mientras un vistazo al post del año pasado

Y vosotros... ¿qué planes tenéis para Marzo? ¿Vais a continuar con la dinámica de escritura semanal o preferís parar este mes? 

martes, 4 de marzo de 2014

Semana 22: Deseo

Está bien claro, ¿no?

Ya está aquí, ya llegó la semana 22 de La dieta espiritual de Francesc Miralles. Lo sé, la rima absurda ha quedado cortada pero así y todo os hacéis  una idea de mi vena poética. El capítulo de hoy lo dedicamos al Deseo y si llegas aquí buscando contenido sexual te vas a llevar un buen chasco.

En este caso el capítulo se centra en el ansia consumista que parece haberse apoderado de todos hoy en día. Ojo, que yo también me meto en el saco. Queremos más cosas, de todo y mucho. Cada uno con su tema, claro, pero yo por ejemplo tengo un montón de maquillaje, perfumes y cremas que realmente, si lo pienso bien, no necesito. Lo mismo pasa con la ropa. No digo que vayamos a ir siempre con lo mismo en modo Los Simpsons, pero también hay que hacer un ejercicio de humildad y reconocer que tenemos muuuucha ropa que nos ponemos un par de veces y luego se queda ahí muerta de risa en el armario...

Ese deseo irracional por acumular cosas que no necesitamos lo hemos sentido todos, independientemente de lo que sea que nos seduzca. Es esa vocecilla que te dice compra, compra, COMPRA cuando estás en un centro comercial y todo es muy bonito, brillante y de colores. Y sabes que NO tienes que comprar ese libro porque ahora mismo estás leyendo dos y como cuatro o cinco revistas al mismo tiempo, y en casa tienes doscientos libros en lista de espera, y tienes ese par que encargaste y ya vienen de camino pero NO IMPORTA. Lo compras. Lo besas y lo abrazas. Y llegas a casa y lo pones en la estantería y probablemente lo leerás al cabo de dos años, pero como el tiempo pasa tan deprisa pues no importa...

Todo hemos pasado por eso, confesad. ¿Sabéis el remedio? Estar en el paro. Os lo prometo. Se acaba el ansia consumista en un santiamén y miras y vuelves a mirar cada céntimo que tienes en el bolsillo para preguntarte ¿de verdad lo necesito? o (esta también me vale) ¿de verdad me va a hacer más feliz?

Si la respuesta a cualquiera de las dos preguntas es , no lo dudes. Cómpralo. La felicidad es un bien escaso y si hay algo que sabes con seguridad que te va a hacer feliz no te lo pienses por unos cuanto euros. Con matices, por supuesto, pero vamos a dar el sentido común por sentado.

Como os digo, el deseo consumista se reduce muuuuucho cuando literalmente no tienes dinero que gastar, y si algo he aprendido en estos meses es que 1) tengo cosméticos como para montar un Corte Inglés y 2) a todo se acostumbra una, de modo que, bueno, este capítulo la verdad es que no me ha motivado demasiado.

Sin embargo, para la semana que viene me tengo que aplicar bien el cuento porque vams a tratar un tema estrella, el Pesimismo. Os dejo los deberes, aunque hacen referencia directa al contenido del capítulo, así que igual os resulta un poco más complicado:

1. Repasa la lista de Friedman y la de Watzlawick para buscar qué leyes de la infelicidad estás cumpliendo.

2. Decide eliminar al menos una de estas disfunciones cada semana, empezando ahora mismo, sin más demora.

3. Compra en una librería las memorias de algún optimista empedernido para descubrir qué hacía él o ella que tú no hagas.