miércoles, 9 de octubre de 2013

¿Quieres escribir una novela? Semana 2.

O no...

Después de la Semana 1, vamos de cabeza a por la Semana 2.

Si habéis trabajado durante esta semana pasada ya debéis tener una idea sobre qué vais a escribir vuestra novela.  Habéis pensado sobre lo que os gusta y lo que os disgusta, sobre lo que os apetece leer y lo que de verdad tenéis ganas de empezar a escribir.

¡Perfecto!

A no ser que seáis unos genios y entonces no sé que estáis haciendo aquí, lo normal es que ahora mismo sólo tengáis una ligera idea sobre lo que queréis escribir. Es decir, algo parecido a  Quiero escribir la historia de una mujer joven que se reencuentra con un compañero del colegio a quién le hizo mucho daño y se propone pedir perdón a todos con los que se portó mal.

Quiero escribir la historia de un pirata que toma como esclavo a un naturalista y desde ese momento su vida cambia y sólo quiere buscar animales.

Ese tipo de cosas. Está bien, es normal.

Tenéis grandes ideas, o ideas pequeñas, muy originales o no muy original pero te mueres de ganas de escribir sobre eso. Pero, por lo general, en este estadio de preparación de la novela todo lo que tenemos es eso, una idea general, vaga e imprecisa, que no nos cuenta mucho más de cómo va a desarrollarse nuestra historia.

Llega la hora, entonces,  de preparar propiamente dicho nuestra novela. Aquí nos encontramos con varias opciones posibles, porque como todo en esta vida hay gustos para todos…

Plotter VS Pantser

De esta manera, la mayoría de escritores se dividen en dos bandos bien diferenciados, y casi contrarios. Me refiero a los Planificadores (Plotter)*  contra los Improvisadores (Pantser).  Unos no conciben la manera de trabajar de los otros, y los otros se llevan las manos a la cabeza pensando cómo es posible que alguien pueda trabajar de esa manera, pero ya se sabe que cada persona es diferente…

Plotter (Planificadores) son aquellos que planifican todos los detalles de la novela que piensan escribir. Capítulos, números de palabras, acontecimientos importantes, trama principal y tramas secundarias… todo lo que os podáis imaginar ellos ya lo han pensado y apuntado.

Por el contrario, los Pantser (improvisadores) son aquellos que se sientan a escribir una novela como si fuera una aventura. Por lo general sólo conocen lo básico, y a partir de ahí se sientan cada día y comienzan una nueva aventura.

Los plotters afirman que si no conocen qué es lo que va a suceder en su historia serían incapaces de escribir nada; los pantser afirman que si supieran lo que va a ocurrir con su historia todo el misterio se habría evaporado y por lo tanto, serían incapaces de escribir nada.

¿Cuál es la postura correcta? Pues ninguna de las dos, o ambas. Pero, sobre todo, es una decisión muy personal y, como todo, depende mucho del carácter del autor.

En mi caso, adopto una postura intermedia. Me gusta planificar algo, un poco, lo suficiente para saber más o menos qué es lo que va a ocurrir, pero cuando más ideas tengo es cuando estoy realmente escribiendo.  Es en esos momentos, cuando estás en medio de la historia cuando los propios personajes te van pidiendo que escribas eso o aquello. Y todos sabemos que tú, como autor, eres un simple esclavo de tus personajes…

Tengo que decir, en mi experiencia personal, y con el marco de NaNo en mente, las veces que mejor me ha ido han sido las veces que he planificado algo, aunque sea un poco. Nunca he llegado a planificar todo todo todo, de modo que no sé si me serviría de mucho o todo lo contrario, pero alguna vez tendré que probar, digo yo…

Cuando hablamos de Plotter o Pantser no significa que los Plotter lo tengan todo planificado al milímetro y se nieguen a incluir ningún cambio. Al contrario, esas ideas que surgen de la nada mientras escriben se incorporan con mayor facilidad al tener ya un lugar concreto donde encuadrarlo.

Para mí, por ejemplo, me es de muchísima utilidad hablar sobre mi trama con algunos amigos. Hay autores que se niegan a hablar nada de lo que están escribiendo porque dice que entonces pierden el interés. Para mí es todo lo contrario. Hablar con mis amigos (especialmente con aquellos que también escriben) sobre lo que tengo planeado escribir no sólo me hace emocionarme aún más con mi trama, también, en muchas ocasiones, me da ideas que después serán de mucha utilidad.

En este caso, como puede que para muchos de vosotros sea la primera vez que os atrevéis a escribir una novela, creo que es mejor que trabajemos algunos conceptos básicos. Si sois Pantser a muerte pues bueno, tampoco os va a hacer daño…

Creo que es básico que antes de comenzar a escribir tu novela tengas claro algunos puntos obvios:

1. De qué va la historia (trama). Está bien que quieras ser el primer sorprendido en ver cómo evoluciona tu novela, no debes descartar el elemento sorpresa, pero creo que en esta ocasión sería bueno que prepararas un timeline, aunque sea corto, con los puntos más importantes de tu historia. Luego volveremos sobre esto, no os preocupéis.

2. Quién está en tu historia (protagonistas). Igual más adelante descubres que te hace falta con urgencia un personaje más en ese punto concreto de la historia o, que, sinceramente, la madre del vecino de tu protagonista no es especialmente importante, pero creo que para comenzar debes saber al menos lo básico sobre tus protagonistas. No vamos a hablar sobre los personajes ahora, el próximo día le dedicaremos toda la sesión.

3. Dónde transcurre tu historia (World Building). No es lo mismo construir una historia alrededor de una estudiante de piano en la Bulgaria contemporánea que hacerlo sobre un esclavo romano días antes de la muerte de César. Esto cobra mayor importancia si vas a escribir tu novela situándola en un universo alternativo, para la ficción histórica y para los mundos de fantasía. Si tu historia va a situarse en  un entorno especial (espacio, mundo fantástico) o incluso en una ciudad que no conoces, deberías marcar unas pautas para que todo concuerde de la mejor manera posible.


Construyendo un mapa de tu historia

Si quieres escribir a tiro hecho, sentarte cada mañana con algo en mente sobre lo que escribir en vez de andar estrujándote el cerebro para ver si te sale algo pseudodecente, creo que sería buena idea tener un mapa para no perderte.

Este mapa puede ser todo lo detallado que quieras, pero en el caso más básico, os aconsejo que apuntéis, como mínimo, tres momentos claves: el comienzo, el medio, y el final.

Lo del final os lo digo en serio, porque yo nunca (o sea, NUNCA) sé cómo van a terminar mis historias y ahí están, inacabadas y esperando que tenga piedad de ellas. De modo que nos lo vamos a tomar en serio (yo también), y vamos a trabajar en esto. 

Aunque cuando escribas vayas añadiendo o quitando cosas, hacer un outline te ayuda a ver dónde necesitas más atención con la trama, donde la acción va demasiado lenta o donde tienes que incorporar más información sobre tus personajes.

Este mapa mental puede ser tan largo y detallado o tan corto como queráis. Podéis escribir, uno por uno, los capítulos de vuestra novela, con todo lujo de detalles (puntos de vista, acciones más importantes, diálogos, etc.); o podéis apuntar una simple frase que te recuerde mentalmente qué es lo que tienes que tratar en ese capítulo. Esto último es lo que yo suelo hacer, pero como siempre, depende de la persona.

Vuelvo a repetiros que crear este mapa mental no significa que debáis ceñiros a él si os surge una nueva idea, o un nuevo personaje. Al contrario, siempre podréis incluirlo y ver por donde os lleva. Pero os asegura que tener este mapa resulta de muchísima ayuda cuando tienes que escribir cierta cantidad de palabras al día, como ocurre con el nano, y estáis sentados delante de vuestro ordenador sin que se os ocurra nada.

En ese momento vais a dar las gracias por haber apuntado aunque sea una frase del tipo La chica se enfada con el protagonista porque ha mirado a otra en la discoteca.

Estructura Narrativa

De nuevo, aunque seáis Pantsers puros de corazón, os aconsejo que en el momento de comenzar vuestra novela tengáis más o menos claro algo de la estructura narrativa que va a seguir vuestra historia.
Hay muchos tipos de novelas, muy diferentes unas de otras, y la estructura no siempre es la misma. Esto va a depender mucho de vuestra manera de escribir y de vuestra personalidad y voz como autor, pero, por lo general, todas las historias tienen unos puntos clave que es precisamente lo que hace que la historia avance. 

El modelo clásico, ese que aprendemos incluso en el colegio, es ese que no habla de una historia en tres actos: Inicio, nudo y desenlace.

Inicio: Conocemos a nuestros protagonistas, nos situamos en su mundo, y conocemos el primer punto de inflexión, que es cuando nuestros personajes comienzan a tener problemas (de cualquier tipo, ojo), y es cuando la acción comienza. No debería suponer más de un 25% del total de la historia, pero hay excepciones, por supuesto.

Nudo: Aquí ya estamos en el meollo de la cuestión. Este tramo debería ocuparnos un 50% de la historia, aproximadamente. El punto de inflexión que vimos en el inicio no hace si no complicarse cada vez más, de modo que nuestro protagonista tiene que superando diferente dificultades, hasta llegar al problema final, que vemos en el

Desenlace: Nuestro protagonista debe enfrentarse al mayor problema de todos (desde conseguir dinero para comprarse ese helado que tanto desea hasta acabar con su mayor enemigo en una batalla épica), todo se soluciona (para bien o para mal), y terminamos nuestra historia. Aquí dedicaremos el último 25% de la historia. 

Estos puntos de inflexión, estos problemas,  marcan los hitos más importantes en nuestra novela y es lo que nos da la base para empezar a trabajar. Por ejemplo, un punto de inflexión sería que nuestra protagonista se queda sin trabajo y tiene que volver a vivir en casa de sus padres. Su vida ha cambiado con respecto al comienzo de la novela,  pero con los siguientes puntos de inflexión la cosa se va a ir complicando hasta llegar al final, para bien o para mal. 

Fácil, ¿no?

Pues no, al menos para mí, de modo que yo también tengo que ponerme las pilas con esto.

Como deberes para la próxima sesión, os propongo que intentéis hacer un mapa de vuestra historia. Si sois Pantsers a muerte, intentad por lo menos imaginad los principales punto de inflexión de vuestra historia. Si os ayuda a visualizarlos, podéis pensar en puntos de inflexión de series/libros/películas.

En Frankenstein, por ejemplo, hay un punto de inflexión muy claro cuando el doctor abandona a su creación.

En Jane Eyre, la vida de Jane cambia cuando su tía la envía al orfanato, y luego vuelve a cambiar cuando comienza a trabajar para Mr. Rochester.

¿Ha quedado claro? Pues ya sabéis lo que tenéis que hacer ahora…


* Doy desde aquí las gracias a Adhara que fue la que me sugirió la traducción de Planificadores e Improvisadores para Plotter & Pantser. ¡Gracias galletita! 

Writing Meme: Día 9

Ese momento en el que te vengas de la gente en tus personajes...

Hoy toca una pregunta peligrosa, pero yo soy muy valiente...

9. ¿De dónde sacas las ideas para tus personajes? Describe el proceso de creación.

Contestar a esta pregunta podría llevarnos años, pero voy a intentar ser lo más breve posible. Dentro de lo que para mí significa ser breve, claro...

Creo que os lo he dicho alguna vez, pero para mí todo el proceso de escritura (al menos para las novelas y las historias largas, no tanto para los relatos cortos) comienza enamorándome de un personaje. A veces, de manera literal (Sandor Clegane, Tig Trager, y demás ejemplos chungos los tenéis a patadas...), otras veces sólo sintiendo una sana curiosidad por ellos. Con esto quiero deciros que mientras que hay gente que primero piensa la historia y luego piensa en los personajes que encajan, para mí es justo al contrario, así que esta pregunta es complicada.

Suelo pillar ideas de todas partes, y cuando digo todas es partes es así, literalmente. Gente que conozco, personajes de libros/series/películas, gente que me he cruzado por la calle durante tres segundos... No es coña. Laia me dijo una vez, mientras me contaba otra historia completamente diferente, algo así como y el portero del edificio era muy mono...

Vale. Ok. Paren las rotativas, que mi imaginación ya está funcionando.

No siempre sale algo aprovechable, claro, pero ese es más o menos mi proceso. Es decir, no-proceso-en-absoluto. Flechazos, amor, drama y cantidades ingentes de histerismo, as always. Porque yo soy así, ya sabéis, de modo que podéis esperar cualquier cosa, en cualquier momento. En otras ocasiones, las menos, necesito un personaje muy concreto (una putilla barata, una jefa cabrona, un ex novio algo sobón...) de modo que, o bien tiro de archivo personal, para ver si tengo algo que coincida, o simplemente, lo imagino desde cero, poniendo una capa sobre otra, una característica tras otra, y a veces (sólo a veces) da algo parecido a lo que estaba buscando...

Para lo que sí soy un puro desastre es para los nombres. Pero eso ya lo sabíais... 

martes, 8 de octubre de 2013

Writing Meme: Día 8



¿Y este qué es lo que escribe?

8. ¿Cual es tu género favorito a la hora de escribir? ¿Y de leer?

Creo que es más fácil si empiezo comentando qué me gusta leer, y la respuesta es todo. Todo, pero con matices. No me importa el género, siempre que esté bien escrito, aunque, como muchos ya sabéis, siento predilección por los clásicos victorianos y por la ciencia ficción clásica, tipo Ray Bradbury o Philip K. Dick. 

Sin embargo, a la hora de escribir, mi experiencia se centra, sobre todo, en un montón de relatos que beben directamente de lo que yo suelo llamar malrrollismo, y es una mezcla extraña entre ciencia ficción, terror y relaciones raras entre mis personajes. Para las novelas, sin embargo, Uncertain podría considerarse ciencia ficción (por eso de que hay un meteorito que va a acabar con toda la humanidad, y tal); y Tres tierras tristes sería algo así como fantasía, pero en ambos casos el género se ha convertido en una mera excusa para que mi parejita ande jugando al gato y al ratón con sus, ay, complicados sentimientos...

Este año para el NaNo voy a intentar una historia a medias entre el costumbrismo y la comedia, con parejita con complicados sentimientos de por medio, porque si no no sería yo, de modo que ya os contaré cómo se me da... 

lunes, 7 de octubre de 2013

Writing Meme: Día 7

Ay amigo, cuanta razón llevas...

Y por fin, una pregunta que puedo contestar sin enrollarme kilómetros y kilómetros...

7. ¿Escuchas música mientras escribes? ¿De qué tipo?

No.*

* No me molesta si hay música alrededor por la simple razón de que no la escucho. Si estoy escribiendo, ya sea para el blog o algo más creativo me concentro en lo que estoy haciendo y poco más. Por lo general no relaciono mucho la música con lo que escribo, a lo más que llego es a sentirme vagamente inspirada cuando la canción es muy triste, porque ya sabéis que tengo tendencia al drama... 

domingo, 6 de octubre de 2013

Writing Meme: Día 6

Y por eso es mejor escribir en el ordenador...

Sí, lo sé, sólo estamos a día 6 de Octubre y ya estáis hasta el ombligo de esto del writing meme, pero no ha hecho más que empezar...

6. ¿Dónde te sientes más cómoda escribiendo?*

Sinceramente, puedo escribir en casi cualquier sitio, con música de fondo o no, con compañeros de piso hablando o haciendo la cena a mi alrededor. No me importa, suelo poder concentrarme bastante bien a la hora de evitar los estímulos externos. Lo malo son los estímulos internos, esos que me hacen querer parar cada diez segundos para ver fotos de mi último crush, pero no es de eso de lo que estamos hablando.

Puedo escribir de cualquier manera y en cualquier sitio con dos excepciones gordas y brillantes. Una, no me gusta que la gente se asome a ver qué estoy escribiendo. No. Un no rotundo. Mi padre solía hacerlo y me ponía de los nervios. Tan de los nervios que acababa por cerrarlo todo y ponerme a hacer otra cosa totalmente diferente, y aprovechaba para escribir los ratos que estaba sola en casa o por las noches. Lo bueno es que, cuando estoy en casa, Fausto pasa mucho tiempo fuera (trabaja mucho la criaturita), e incluso cuando está en casa no mira por encima de mi hombro y me deja hacer (saber que soy peligrosa en esos casos), así que no tengo queja. Incluso ahora que comparto piso con otros tres voluntarios no tengo problema porque cada uno va bastante a su bola en tema de trabajo, y nos buscamos nuestros rinconcitos propios, de modo que sí, puedo seguir escribiendo smut lo que quiera sin temor a fisgones...

La segunda excepción es que escribo mejor en el pc/tablet. Soy una nulidad escribiendo a mano, lo reconozco. Ni yo misma entiendo mi letra y las ideas se me embarullan y acabo perdiéndome en un mar de palabras absurdas que no llevan al lector a ninguna parte y a mí me deja tirada en medio de una carretera secundaria, haciéndose de noche y con coyotes aullando por los alrededores. Así que me veo esclava de las nuevas tecnologías, pero es que las veces que he intentado escribir algo a mano (algo más que apuntar alguna idea molona en mi chachilibreta, se entiende) he fracasado de la manera más miserable, de modo que ya me ha quedado claro que si quiero ser productiva tengo que andar tecleando.

En cuanto a comodidad, pues la verdad, supongo que pido (más o menos) lo que todo el mundo: buena iluminación, que no me duela el culo, fresco en verano y calentito en invierno; y té, mucho té. Litros y litros de té.

Dadme té y conquistaré el mundo. O, por lo menos, una nueva página de Word

* La pregunta también incluye un epígrafe que dice tal que así Use the 5 W's. Pero cómo no sé lo que es, me lo salto. Si alguien tiene la bondad de explicármelo, igual lo incluyo. O igual no, no lo sé... 


sábado, 5 de octubre de 2013

Writing Meme: Día 5

Quien dice FB, dice buscando fotos de mi último crush...

5. Por edad, ¿cual es tu personaje más joven/viejo?

Me estoy dando cuenta de que tengo un problema con este meme. Y es que, si nos ceñimos únicamente a lo que he escrito durante toda mi vida, pues hombre, hay poco que rascar. Muchos relatos cortos, pero novelas como tal (espera que me parto de risa), pues sólo dos, y ni siquiera están terminadas... Pero claro, si cuento también todo lo que tengo por ahí anotado para escribir algún día, pues sucede todo lo contrario, que no acabaríamos nunca...

De modo que vamos a ser realistas y nos vamos a ceñir a lo ya escrito. Si es así, tengo que remontarme a mis relatos, que tengo varios protagonizados por niños, aunque no suelen tener nombres, porque yo soy así de molona. En mis novelas no han aparecido niños, al menos por ahora, pero si finalmente escribo la segunda opción que os propuse, voy a tener que dedicarle tiempo a una tierna criaturita de ocho o nueve años ;)

Me acabo de dar cuenta de que sólo tengo hasta el lunes para decidir qué voy a hacer con mi vida escribir este NaNo, pero sigamos a lo nuestro... 

Si nos vamos al extremo contrario, creo que mi personaje más viejo es la Reina Madre de Tres tierras tristes. La Reina de Hielo es vieja, muy vieja, y aunque todavía no he terminado esa historia, creo que no hay nadie más anciano que ella. O puede que sí, pero eso ya podría ser spoiler, hasta para mí misma.... 

Y poco más, la verdad. Mis personajes suelen moverse en un rango de entre veinte y cincuenta años, aproximadamente, así que poco tengo que añadir, bizcochitos míos.

viernes, 4 de octubre de 2013

Writing Meme: Día 4

A algunos nos gusta el peligro...
Ok. Me acabo de acordar hace como diez minutos que tenía que escribir esto. Estaba yo tan feliz, leyendo fanfic, hablando con otros voluntarios (tengo la casa llena de portugueses ahora mismo, pero también hay por aquí una belleza lituana). De hecho, ahora mismo los escucho reírse en el salón y yo estoy aquí, escribiendo en la cocina, por vosotros, así que espero que sepáis apreciarlo.

Lo que hago por amor...

4. Tus primeras historias y personajes.

Bien, voy a tratar que esto no se alargue demasiado, porque con el tipo de pregunta y mi tendencia a alargarme estoy podría convertirse en una saga... El caso es que yo invento personajes e historias desde que puedo recordar. Siempre he leído mucho (o sea, mucho), nivel niña repipi repelente (ese nivel), pero la cosa no se quedaba ahí.

Qué va, ojalá.

Había veces que terminaba de leer, cerraba el libro y cogía otro y a seguir. Pero otras veces... ay amigos, otras veces me inventaba historias paralelas, aventuras extravagantes, personajes nuevos que salían de la nada porque yo tenía demasiada imaginación y demasiado tiempo libre, tampoco lo vamos a negar... 

Eso tiene un nombre, algo que descubrí mucho más tarde: Fan Fiction.

Pero no nos adelantemos, entonces yo me divertía en contarle a mis amigos mis historias, aunque ya apuntaba maneras, pocas veces las ponía por escrito, porque, bueno, siempre he sido muy perezosa, y porque (esto me sigue pasando, ojo) cuando lo escribía no sonaba ni la mitad de bien de lo que parecía en mi mente. 

De modo, que si tengo que deciros cuales fueron mis primeras historias y personajes, lo más probable es que fueran un aborto primigenio y a medio digerir de personajes de otras novelas. Aunque no me limitaba al fanfic, no os creáis. También inventaba mis propias historias, y muchas veces seguía un método bastante poco ortodoxo para mis, ejem, creaciones: al final de los libros venían los otros títulos que componían la colección (tipo El barco de vapor, para que os hagáis una idea), de modo que yo miraba esos títulos y me iba inventando las historias.

Ahí, con todo el morro. 

Como mi memoria es una mierda no es perfecta, apenas recuerdo mis historias. Recuerdo, vagamente, una cueva donde mis personajes entraban y viajaban en el tiempo (ehh... sí), un medallón encantado que dejaba escapar una musiquilla cuando mis protagonistas estaban en peligro (y mis protagonistas tenían una irritante tendencia a estar en peligro), y una trama de suspense que duraba, toda ella, tres páginas manuscritas, porque cuando tienes ocho años no le ves mucho sentido a alargar la trama, sí, al fin y al cabo, resulta clarísimo que el asesino es el mayordomo.

Sí, en serio.

Cuando me fui haciendo mayor, empecé a querer escribir en serio, con ese complejo de niña repipi (ahora adolescente raruna) que me ha acompañado toda la vida, pero ahora con una vergüenza mortal que, curiosamente, era inversamente proporcional a lo allegadas que fueran las personas que lo leían. Así, mis padres y familia tenían el acceso totalmente prohibido, peeeero mis profesores o compañeras de clase que me caían mal podían leerlo. Tiene mucho sentido, sep. 

El pico en mi popularidad llegó cuando gané un concurso de relatos. Quedé la tercera, no os vayáis a creer pero gané ¡10000 pesetas! Yo tenía diecisiete años y fue el primer dinero que gané escribiendo (el único hasta la fecha, no os engañéis), y me dio tantas falsas esperanzas que todavía las arrastro.

Pero no os preocupéis, porque apenas un año más tarde me pusieron conexión a Internet en casa, y descubrí un sitio en el que la gente publicaba, sin ningún tipo de verguenza, historias sobre Mulder y Scully, y el profundo amor que todos sabíamos que se tenían pero que los malvados guionistas de la serie no nos dejaban ver, y fue toda un revolución.

Y entonces me caí en ese pozo profundo que es el frikismo, y aún no he salido. Y hasta ahora. 

jueves, 3 de octubre de 2013

Writing Meme: Día 3

Mary Sue, my name is Mary Sue

Hoy más tarde de lo normal, pero a tiempo (todavía).

3. ¿Cómo eliges los nombres de tus personajes?

Venga, vale. Hemos tocado hueso, doctor. Si os digo la verdad, no lo sé. No, en serio, supongo que hay gente que elige los nombres de sus personajes atendiendo a significados cabalísticos, a la suma de las vocales menos la resta de las consonantes, y ese tipo de cosas.

Bien, yo no soy una de esas personas.

Soy tan poco de ese tipo de personas que en muchas ocasiones he llegado a escribir escenas y capítulos con el nombre genérico de Muchachita (no es coña) o MarySue, y luego (más tarde, en otra vida) lo cambio. En mis relatos cortos, los personajes no suelen tener nombres, pero claro, eso es complicado en una novela.

Si pienso en las historias que tengo escritas, y pienso en los nombres (Sevandor, James, Aliaga, Rain...) me asalta la duda tremenda de no tener ni idea de dónde han salido. Imagino que vienen de un lugar insondable y oscuro, en lo más profundo de mi cabecita loca. En el caso de El amor está de oferta (ejem, sí), el nombre surgió por una confusión con mi propio nombre (Susana, si os lo estáis preguntando) que en su momento no me hizo gracia y luego se quedó como una coña.

Lo bueno de escribir fanfic es que estos problemas no lo tienes. Bueno, sí, sólo tienes que pensar en el nombre de la MarySue, pero no es lo mismo elegir un nombre que cincuenta, eso es obvio... Lo cierto es que cuando me pongo a pensar un poco en cierta historia los nombres empiezan a salir solos, supongo que por sonoridad, pero de verdad que sigue siendo un misterio para mí.

Y eso con los nombres, que si hablamos de títulos ya nos podemos morir. Ahí sí que soy una nulidad total y absoluta. Menos mal que tengo a Henry, que suele echarme una mano con estas cosas...