domingo, 11 de agosto de 2013

< Vacaciones >


miércoles, 7 de agosto de 2013

Innerland

Y con este póster que hice el otro día puedo resumir mi angustia vital.

Y lo peor es que es verdad

lunes, 5 de agosto de 2013

Paul Pen tiene un blog (y deberías cotillearlo)

Y además escribe
Espero que no seáis como yo. De verdad, lo espero de todo corazón porque pocas veces habréis conocido a alguien con tanta capacidad para perder el tiempo como yo. Porque no sé vosotros, pero yo apenas estoy escribiendo. Ni posts ni de lo otro. Utilizo las palabras lo otro como un eufemismo de literatura, ficción o como queráis llamarlo, pero la más cruda realidad es que me paso el día teniendo ensoñaciones variadas con diferentes historias (imaginar cosas no cuesta dinero, no da calor, es cómodo, etc) y sin poner por escrito ni una sola palabra.

Menos mal que hay gente como Paul Pen. Que escribe, y eso. Que tiene ideas para unas novelas molonas y, OMG, las escribe de verdad. Sí, sé que hoy estoy abusando un poco de las cursivas, pero os vais a tener que aguantar.

Ya os he hablado varias veces de Paul Pen, al menos en Papel en Blanco, sobre lo mucho que me han gustado El aviso y El brillo de las luciérnagas, los dos libros que tiene publicados hasta la fecha. Hoy, sin embargo, os voy a hablar de su faceta blogera. Y es que, desde hace unos cuantos meses Paul escribe de vez en cuando alguna entrada en su blog personal.

Con personal no os vayáis a pensar que habla de su ropa, de lo que desayuna o de cómo le divierte planchar la ropa interior. Qué va. Es mucho mejor que todo eso porque aquí el amigo Paul nos habla de su faceta de escritor. Y claro, estas cosas a todos los que de vez en cuando aspiramos a poner una palabra tras otra por escrito (en vez de andar soñando) pues cómo que nos emociona un poquito.

Vamos, que mola un montón.

Así, con un tono muy cercano y bastante sentido del humor, nos habla desde la importancia de escribir contando las palabras hasta su experiencia firmando libros en la Feria del Libro, pasando por el uso de programas de escritura como Scrivener o la utilización del Kindle para mejorar tu escritura y aligerar el proceso de revisión.

Reconozco que, siguiendo con mi actitud obsesiva-compulsiva, el post sobre contar palabras me encantó. Por varias razones. Por lo mucho que me recuerda al proceso del NaNoWriMo, porque yo también soy de las que van contando palabras para tener algo sólido a lo que agarrarme después de haber llenado páginas y más páginas de conversaciones más propias de Al salir de clase que de una novela (más o menos) seria. Porque, en definitiva, me encanta esto que dice Paul:

Los consejos habituales que uno escucha por ahí cuando busca motivación para empezar a escribir son del tipo “escribe sólo lo que la inspiración te permita cada día”, o “escribir es un acto artístico que no se debe cuantificar”. Pero a mí ese tipo de indicaciones no me ayudaban en nada. Porque si nos quedamos mirando la hoja en blanco esperando que un torbellino de inspiración nos sacuda y nuestros dedos tecleen solos movidos por las sobrevaloradas musas, corremos el riesgo de acabar hipnotizados por el latir intermitente del cursor.

Que hay que escribir, en definitiva. Trabajar. Cosa que yo no estoy haciendo ahora mismo, al margen de algún que otro fanfic que haría sonrojar hasta a la más pava de las niñas de catorce años que pululan por el mundo. Por esto mismo espero que esteis escribiendo, que pongáis por escrito todo lo que os pase por la cabeza, todas vuestras pasiones, vuestros amores y vuestras decepciones. Desde ese enfado que te hace querer darle un bocado a la puerta del armario hasta el escalofrío de miedo que sientes al tener que levantarte en mitad de la noche después de haber visto una peli de terror.

Leed el blog de Paul Pen. Leed más libros. Aprended mucho. Escribid, y contádmelo luego. Haced lo que os digo y no lo que hago. 

Más información | El blog de Paul Pen 

miércoles, 24 de julio de 2013

Title To Come, gifs para escritores un poco locos

Es que la lógica de los escritores es otro mundo
Yo no sé si a vosotros os pasa, pero a mí el calor me apaga. Me atonta, me anula, me siento mal física y psicológicamente, sólo aspiro a que corra un poquitín de aire (fresco, a ser posible). Me cuesta pensar, y mi cerebro sólo da para cosas cómo Emm... sí... bueno... eso... lo que tú ya sabes... y demás variantes.

El calor sofocante no me impide seguir tomando té, ojo, pero ese es otro tema.

Sí, revisar a veces se parece a esto...

El caso es que en este tiempo veraniego me encantaría hablaros de cosas super sesudas, o bueno, cosas útiles, al menos. Pero va a ser que no. De los que os voy a hablar es de Title To Come, un tumblr de gifs, de esos que hay millones, pero en este caso mucho más molón, porque está dedicado a los escritores y sus neuras.

Un entretenimiento la mar de divertido y con un gasto neuronal bastante bajo, todo sea dicho.

Los rechazos duelen, pero las penas con pan son menos penas

Y es que los escritores somos son gente rara. Gente que está demasiado acostumbrada a vivir en su mundo particular, con sus personajes, sus reglas, sus momentos de UST en pasillos ocuros que no avanzan absolutamente nada de la trama PERO QUE MOLAN. Y claro, ahí estás tú, el rey de la casa, la emperatriz de ese universo paralelo, que te ves obligada a interactuar (OMG, WHY????) con otra gente.

Y no sólo con otra gente, si no con gente como editores, agentes, publicistas y demás fauna editorial. Y claro, pasa lo que pasa. Que se crean tumblrs como este, en los que verter toda la tristeza, la indignación o la sorpresa que nos causa ver que la gente NO hace lo que nosotros esperamos de ellos. Que tienen sus propias opiniones y tal, y que, curiosamente, no coinciden con las tuyas...

La verdadera razón por la que la que quiero ser escritora
A ver, que no, que yo nunca he publicado un libro. Que no me he tenido que pelear con agentes ni editores para cambiar esto o aquello, pero de empatía voy sobrada. Que si algún día me veo en esa situación voy a ser de las que se pasan el día llorando y subiendo gifs sin parar, porque tengo una alta tendencia al drama, y eso lo sabe todo el mundo.

En fin, que disfrutéis y esas cosas. Yo me voy a hacer otro té, porque en el fondo me gusta sufrir, o porque mi adicción es más grave de lo que pensaba, yo que sé. Ya os he dicho que con este calor no puedo pensar... 

lunes, 15 de julio de 2013

Penguin Threads, libros clásicos ¡bordados!


Creo que si fuera más bonita, directamente me moriría

Ya sabéis que tengo un problema con las librerías. Es entrar en una y automáticamente me convierto en una compradora compulsiva. Mi tarjeta tiembla dentro de la cartera, sabiendo lo que le espera. Mi antiguo jefe, que es el que me vende los libros (y que en teoría debería estar encantado con la transacción) me mira casi con pena y me dice algo del tipo ¿De verdad te vas a llevar todos estos libros?

 Debería decir que no. Imponerme un límite, parar en algún momento. Y ya no hablo sólo por la economía (que también lo nota, claro). Es que en casa no me caben. En serio. No exagero. Tenemos libros hasta en los sitios más insospechados y no los meto en la nevera porque se estropean.

 Así son las cosas. En este aspecto, doy gracias al cielo todos los días porque el búlgaro sea un idioma tan difícil, porque con la cantidad de librerías que visito a la semana esto se me podría haber ido de las manos. Al principio me daba pena, no os lo voy a negar, ver todos esos libros bien dispuestos y ver que no entendía ni media palabra.

 Luego pasó lo que tenía que pasar. Y no, no es que haya aprendido el idioma y ahora pueda leer todo lo que se me antoje (ojalá). Es que estoy comprando un montón de libros en inglés. Llevo aquí un mes y he comprado doce libros. De los que no he leído ninguno, of course. Ejem. Antes de que me vaya inauguraré mi propia sala de lectura en la biblioteca, si sigo a este paso. Y es que claro, entras en una librería, y entre tanto libros escritos en la lengua negra de Mordor búlgaro, de repente ves algo que entiendes pues no me controlo, no. Por no contar que además están más baratos que en España.

 En realidad, estoy ahorrando un montón de dinero, paradojas de la vida.

Con esta portada, este libro me gusta aún más

 De modo que, en una de estas incursiones a las librerías, vi uno de los libros más bonitos que he visto en mi vida. Y con bonito me refiero a una de esas portadas que te hacen acercar la mano temblorosa y acariciarlo como si fuera un cachorrillo. No era otro que The Wind in the Willows de Kenneth Grahame, la portada que podéis ver en la imagen que abre el post. Se trata de uno de los títulos de Penguin Threads, una colección de Penguin Classics cuya mayor novedad es tener unas preciosas portadas bordadas. La portada no es de tela, no os creáis, pero el papel es grueso y rugoso, y la textura recuerda a los hilos y sus tramas. En realidad, las portadas han sido bordadas realmente por dos artistas diferentes (dependiendo del título), y después fotografiadas y tratadas para crear esta preciosísima colección que necesito tener en mi estantería.

 Bueno, en la estantería no, que ya no me caben. En una pila en precario equilibrio en cualquier parte de casa, pero los necesito.

 Por ahora sólo hay seis títulos, y la verdad es que ignoro si van a publicar más. Según la página de Penguin, donde podéis verlos todos, cuestan 16 dólares, un precio que me parece bien dado lo bonita que es la colección. No recuerdo cuanto cuesta aquí, la verdad, pero creo que recordar que salía bastante más barato, aunque no os lo puedo asegurar... 

 No lo compré, pero cómo os podéis imaginar, ya me estoy arrepintiendo. Nunca he leído a Kenneth Grahame, de modo que esta puede ser la ocasión que estaba esperando. No lo compré porque ese día ya había comprado otros tres libros (en otra librería, claro), y me dio un poco de cargo de conciencia. Pero ahora, cuanto más lo pienso, más lo necesito. Este e Interworld de Neil Gaiman. Los necesito. Aunque no los lea hasta dentro de cinco años (que será lo más probable), pero vosotros me entendéis ¿verdad?

 ¿VERDAD? 

 Si venís a verme no olvideis traer una maleta extra, que tendréis que llevaros libros para España...

 Más información | Penguin Threads

lunes, 8 de julio de 2013

Algo pasa con Hannibal (Lecter)

Otra obsesión más, total...
Resulta que estoy enamorada, y este amor viene de lejos. Es un amor un poco loco, basado en dos pilares bastante débiles, pero creo que puedo nombrar a Mads Mikkelsen - Hannibal Lecter mi amor oficial de este 2013. Son dos, sí, o son uno sólo, depende de cómo lo miremos, porque resulta que este danés de pómulos marcadísimos y belleza extraña está dando vida a Hannibal Lecter en la serie de televisión del mismo nombre, uno de mis asesinos literarios favoritos.

Y claro, así una está perdida. Dudo mucho que Bryan Fuller, el creador de la serie, lo haya hecho a propósito, pero parece que se le ocurrió la idea pensando en mí. Y yo que te lo agradezco Bryan, en serio.  Es todo un detalle por tu parte. No hacía falta, de verdad. 

Parece que me haya leído el pensamiento, porque mi amor por Mads y por Hannibal vienen de lejos y han venido a confluir en una serie que si no es perfecta, al menos mola un montón. O sea, mucho. Y no lo digo con uno de esos ataques de fangirlismo que me caracterizan (bueno, quizás un poco sí), es que hay un rollito malsano en esta serie que engancha bastante

Hannibal, con las manos en la masa
El caso es que hace ya bastantes años que leí El silencio de los inocentes, la novela de Thomas Harris en la que por primera vez Hannibal Lecter es el protagonista, aunque ya había aparecido antes en El dragón rojo. Confieso que lo leí porque la película me encantaba, y Anthony Hopkins como Hannibal Lecter es de lo mejorcito de la historia del cine. Después vino el libro Hannibal, la continuación de 'El silencio de los inocentes', y aquí fue cuando ya caí completamente rendida a los pies del macabro doctor Lecter.

Hicieron una película, también, y salí tan cabreada del cine que casi le muerdo a alguien, lo que hubiera sido muy irónico teniendo en cuenta las inclinaciones de nuestro querido psiquiatra. Ojo, que no lo digo por Hopkins (Anthony, dear, tú siempre estás perfecto). Que la película me cambiara a Jodie Foster por Julianne Moore, bueno, mira, tiene un pase, aunque no soy muy fan de Moore. Pero que me cambiaran totalmente el final es un NO-NO bien grande y alto. Aún no entiendo cómo Thomas Harris permitió semejante salvajada, pero en fin, supongo que el dinero manda en estas ocasiones... El caso es que me pasé un época muy un poco obsesionada con el Doctor Lecter.
Mads!Tristan, en plan poderoso
Por otro lado, mi amor por Mads nació de una manera muy poco glamourosa, tengo que admitirlo. Lo vi por primera vez en Rey Arturo, una película terrible, sí, pero que tiene una concentración de buenorros por centímetros cuadrados bastante difícil de superar. Ahí lo vi, haciendo de Tristán (y sin rastro de Isolda, jeje), muy guapo y muy molón, y bueno, soy así de fácil, qué queréis... Por cierto, en esta peli también sale Hugh Dancy en el papel de Galahad, así que estos dos ya se conocían...

Reconozco, para que veais que el amor no me ciega, que Mads Mikkelsen no es guapo en el sentido estricto de la palabra. No lo es, pero tiene algo inquietante, algo seductor, algo que le hace ser el candidato idóneo para dar vida a Hannibal Lecter, un personaje que tampoco es guapo, pero que también es carismático y seductor. 

La serie no es perfecta, ni mucho menos. A veces se les va la pinza, las tramas aparecen y desaparecen sin un hilo conductor claro, las motivaciones de los personajes son poco claras o directamente inexistentes, y nuestros protagonistas no es que sean muy inteligentes y empáticos, es que a veces parece que tienen superpoderes. 

Ay, Will, pobrecico, si pudiera te adoptaba...
Y a pesar de todo esto, me encanta. Es fria, inquietante y angustiosa. Hugh Dancy como Will Graham es a la vez tierno y terrible, y a pesar de su evidente inestabilidad mental, o puede que precisamente por ella, hace que tenga ganas de ofrecerle una mantita y una taza de chocolate caliente. Sería el perfecto personaje para una MarySue sufridora, pero claro, miras a Hannibal!Mads y piensas uff, difícil elección...

En la parte negativa de la serie, tengo que decir que no termino de comprender a Hannibal. No es que acostumbre a entender las motivaciones de asesinos en serie retorcidos y caníbales, pero mi percepción del personaje, al menos la que entendí en los libros, es que Hannibal es una suerte de justiciero. Mata a gente mala. Y sí, bueno, después se los come, la criaturica aprovecha los recursos, pero en mi mente Hannibal es un caníbal que elige a sus víctimas entre personas que han hecho algún mal a la sociedad (desde músicos no demasiado buenos hasta pedófilos, pero entendéis el concepto, ¿verdad?) y aquí no lo veo tan claro...

También hay que tener en cuenta que no he leído El dragón rojo ni El origen del mal, por lo que igual es culpa mía, pero no termino de entender a este Hannibal. Oye, que la versión de Mads de un asesino psicótico que se divierte en jugar con la gente también mola mucho, no voy a ser yo la que se queje... Hannibal es ese tío interesante y culto  que conoces y piensas Wow y que después se porta como un cabroncete inmaduro, pero un poco más extremo, ya me entendéis...

Hannibal, gustándose mucho

Por cierto que la serie no ha tenido demasiado éxito en USA, por lo que estoy escéptica sobre las siete temporadas que tienen pensado rodar, pero recemos con fervor. Supongo que no gusta por su asepsia, su dramatismo tan interiorizado, la poca empatía que se muestra con los personajes. El piloto, por ejemplo, es un ejemplo de virtuosismo onírico, que a mí personalmente me encantó, pero que puede resultar raruno para lo que estamos acostumbrados en televisión. Tampoco voy a hablar del gore, bastante presente en la serie y que para mí es totalmente prescindible, pero en fin, supongo que si veo una serie de asesinos en serie no puedo esperar otra cosa. Tener una serie sobre asesinos sin una gota de sangre es algo para lo que la audiencia no está preparada.

Y todo este post es para justificar el ataque de amor puro y verdadero que siento ahora mismo tanto por Mads como por Hannibal. Que sí, que es un asesino y todo eso, pero es atractivo, inteligente, culto y sabe cocinar. Tiene sus defectillos, claro, pero seamos buenos y perdonemos...

Y tú ¿qué razones tienes para adorar a Hannibal? ;) 

miércoles, 3 de julio de 2013

Cómo aprender búlgaro: un deporte de riesgo

Que los dioses os bendigan, Cirilo y Metodio, porque yo me he quedado sin palabras
La verdad es que me siento engañada. No decepcionada ni cualquier otro sinónimo, me siento engañada y no por cualquiera. Me siento engañada por Umberto Eco. No es que el señor Eco y yo pasemos juntos las tardes tomando limonada y hablando sobre la dificultad de traducir literatura a otros idiomas. No es eso, aunque estaría bien.

Me siento engañada porque cuando leí Cómo se escribe una tesis, Umberto Eco me dijo que en aprender el alfabeto cirílico se tarda una noche. Y es mentira. Os lo prometo. Por supuesto, mi talento natural para los idiomas no es el mismo que el del autor, pero es que después de casi veinte horas de clase de búlgaro este idioma sigue pareciéndome un invento demoníaco.

Como si un birmano me hablara en klingon. Lo mismo. 

Y es que cuando te enfrentas a un idioma en el que la C significa S y la P significa R, empiezas a olerte que la cosa no va a ser precisamente sencilla. No me entero de nada, que queréis que os diga. Y resulta muy frustrante porque aquí la gente te habla por la cara y yo soy muy de ponerme a charlar con cualquiera. Especialmente con señoras mayores en lo autobuses. y aquí no puedo, porque ellas me hablan, y yo les digo que no sé hablar búlgaro (Ne gavoria bulgarski, la frase más útil que he aprendido en mi vida), y me miran así como con penica, y yo, con lágrimas en los ojos les hago entender por medio de la mímica que estoy muy apenada, que quizás más adelante, si nos encontramos en otra parada de tranvía pues podremos hablar de sus nietos, o del frío que hace o de lo que quisiera contarme...

Leedlo y luego me contáis qué pone
Por si fuera poco, Vera, nuestra profesora sabe muy poco inglés y cuando le preguntamos alguna duda nos sonríe y nos lo intenta explicar. En búlgaro, claro. No puedo hablar mal de ella porque el primer día me dijo que su autora favorita es Jane Austen y que ama con locura a Colin Firth (no me lo dijo con esas palabras exactas, pero yo sé muy bien cuando hay subtexto), y el caso es que estoy genéticamente imposibilitada para odiar a gente así. No me sale, eso es todo.

Yo lo intento, ojo. No me refiero a odiar a Vera, es muy maja la señora. Me refiero a que intento entender el idioma búlgaro, pero no me sale. Intento descifrar los caracteres y recordar cómo se pronuncian cada uno, y luego el significado y ADEMÁS sin pegarle muchas patadas a la gramática, pero es imposible. Pensé seriamente en tirarme por la ventana de la academia pero sólo es un primer piso por lo que al final acabaría en el hospital con una pierna rota y SIN ENTERARME DE NADA.

Creo que tengo que estudiar más. O transplantarme un cerebro nuevo. O la reencarnación en una forma de vida más avanzada. No estoy segura, la verdad.

Sólo sé que no sé nada.

Y, en este caso, es cruel y decididamente cierto. 

domingo, 30 de junio de 2013

Soy una BookBlogger ¡y a mucha honra!

Lo de los BookBloggers viene de lejos...
Soy una BookBlogger. Entiendo vuestra sorpresa, dado el ritmo caribeño que estoy siguiendo últimamente con la publicación de posts, pero lo cierto es que lo soy. Y no lo digo yo, ojo, que lo dicen otros. Y si lo dicen en El Asombrario quién soy yo para contradecirlos...

Poco tiempo antes de venir para Sofía, @Sardiflor, una chica muy maja que sigo por Twitter, se puso en contacto conmigo para preguntarme si quería participar en un artículo sobre bookbloggers actuales. Creo que me pilló, literalmente, doblando bragas para meterlas en la maleta pero tengo un problema y es que no sé decir que no.

Y además el proyecto me interesaba mucho, no os voy a mentir, así que le dije que sí, claro, por supuesto, lo que tú quieras reina.

Sé que sois gente inteligente y de cierto nivel, pero os explico un poco en qué consiste esto de ser BookBlogger. Como el nombre bien lo indica, somos bloggers y hablamos de libros. Frente a las Egobloggers, que hablan de su ego  su ropa  moda, pues nosotras nos concentramos en hablar de los libros que nos gustan, de cómo no nos caben en casa y de cuales nos gustaría comprarnos si fuéramos millonarias.

No hablamos de dinero, of course, que es eso es muy poco refinado y nosotras somos señoritas finas y elegantes.

El caso es que si hubiera un Celebrity Deathmatch entre bloggers, perfectamente podría pegarme con Andy Torres, que le tengo inquina. Probablemente me ganaría, no os digo que no, pero se iba a llevar un par de hostias bien dadas, que a veces me pongo un poco tensa y me viene bien descargar. 

Ojo, que no tengo nada en contra de las Egobloggers (excepto a Andy Torres, a la que le tengo una manía personal totalmente injustificada), que yo soy la primera a la que le encanta perder el tiempo viendo trapitos y maquillaje. Sólo me limito a constatar un hecho. Ellas hablan de una cosa y nosotras de otra. 

De modo que Sardiflor se puso en contacto conmigo y con otras nueve chicas, todas ellas blogeras con una pasión desmedida por los libros, y ha dado forma a este artículo tan bonito que podéis leer aquí. Sobra decir que me siento identificada con todas ellas, con su gusto por pasar las horas pegadas a un libro, con ese constante pasar de páginas, con la alegría íntima de saber que has llegado a alguien que siente lo mismo que tú.

En mi caso concreto, soy consciente de mi doble faceta blogera. Por un lado está Papel en Blanco, una página profesional, en la que por ahora puedo escribir poco por cuestiones administrativas estatales. Por otro lado, está este blog, Just a Mary Sue, más personal, más íntimo, más loco también, en el que no escribo todo lo que debiera, y aquí no tengo excusas para no hacerlo.

Sin embargo, entre los dos se construye mi personalidad. Esto es lo que soy, una BookBlogger, y es cierto. Vivo para leer, para escribir, para pasarme el día leyendo un capítulo tras otro en un mundo interior perfectamente construido y la mar de confortable. Una vida dedicada a los libros, en el más amplio sentido de la palabra, y a estas alturas ya no puedo hacer nada para evitarlo.

Qué se le va a hacer...